Categoría: yo misma

  • En Granada, todo es distinto

    Lucha / wrestling, by David Nesbitt
    Lucha / Wrestling, de / by David Nesbitt, en la exposición / at the exhibition Primera Línea.
    Daos prisa, es sólo hasta el viernes que viene, en la Caja Rural (frente al Parque de las Ciencias, en Granada) y abre de 19 a 21h todos los días menos los domingos.
    Hurry up, it’s only there until next Friday. It’s in Caja Rural (in front of Parque de las Ciencias, Granada), open 19 to 21 h everyday except Sunday.

    Es una foto, así que no le hace justicia. Lo siento. / It’s a photograph, so it doesn’t do it justice. Sorry.

    Este es mi cuadro favorito de la exposición de David Nesbitt, que no sólo es uno de nuestros traductores y revisores estrella (¡todo el mundo quiere a David!), sino un artista completo. I want to be David Nesbitt when I grow up.

    Con / with David Nesbitt.
    Me gusta el cuadro, y creo que es porque me siento así a menudo, luchando contra cosas que resultan ser… yo misma. Al (futuro Dr) Ingeniero Francisco Joaquín Rodríguez Prados le gustó más Cansancio, pero la foto que tengo no le hace justicia. Deberíamos regalárselo. Yo lo dejo caer.

    Está siendo genial este viaje a Granada. Al final desarrollas tolerancia a la ausencia de los amigos, pero cuando por fin te reúnes con ellos, resulta casi insoportable pensar en volver a irse. A mí me llena de ese no-sé-qué, esa sensación de estar vivo y ser libre. Es duro irse después. Pero también estás acostumbrado a irte de Granada. Al fin y al cabo, sabes que vas a volver.

    Estamos muy cómodos en este viaje. Cuando estudiaba (suspiro) tradujimos en clase la carta del restaurante del hotel en el que estamos. Y cuatro estrellas es el nivel de lujo que me resulta más cómodo. Es como estar en casa, pero con ilimitadas toallas limpias y baños más grandes.

    He pasado por la puerta de mi antigua casa. Y de mi otra antigua casa. Y de mi otra antigua casa. Y he vuelto a entrar en el Ysabel, pero la puerta de mi antigua habitación ya no existe. Luci sí que estaba. Me ha dado besos para Lucía.

    Por fin he venido. Necesitaba venir, y no porque necesitara hablar de todo lo que nos está ocurriendo con mis amigos, sino porque necesitaba verlo todo desde aquí y desde sus ojos. Ayuda hablar de este año tan raro, hablar de honestidad, empresa y arte, comunicación, pareja y rupturas, cuidado, familia y cáncer… y luego todo revuelto. Hablar de todo, reírte de todo, encogerte de hombros ante todo, y volver a empezar.

    Hay que volver aquí, donde todo empezó, para volver a empezar. Pero no importa. Tarde o temprano, vuelves a Granada. Sabes que vas a volver. Tiraste tu moneda a la fuente. No puedes evitarlo. Y está bien así. Muy bien.

  • Nadie (osos incluidos) habría dicho que este sábado era invierno

    Ayer fue un día genial en el zoo. Hizo un sol espectacular, dimos de comer a los animales, nos hicieron caso, comieron de nuestra mano (los hervíboros: los demás, de lejos) y en general, fue de los mejores sábados de los últimos tiempos. ¡Hay que repetirlo! Yo sólo había estado por trabajo, pero ahora quizá incluso cojamos un abono de un año.

  • ¡Que viene el lobo ibérico!

    Lobo ibérico en Terra Natura

    Retratos animales: el lobo, originalmente cargada por Bego*.

    Dicho así, suena comestible. Será que ya tengo hambre.

  • Hey, ¿juegas?

    Retratos animales, originalmente cargada por Bego*.

    Los oseznos jugaban sin parar. Era muy divertido verlos, y daban ganas de ir y jugar también (hasta que te fijabas en las zarpas).

  • Retratos animales: la jirafa

    Retratos animales: la jirafa, originalmente cargada por Bego*.

    Me encanta la mirada de las jirafas.

    Son probablemente los animales que más me sobrecogen, por su tamaño, por su forma, color, por cómo te miran, por cómo se mueven…  con gracia, y si hace falta, con velocidad. No hay ser de la Guerra de las Galaxias que me parezca tan alienígena y tan hermoso como una jirafa.

  • Qué gran cinco de noviembre para sentirse revolucionario

    V de Vendetta

    Ya lo he dicho en twitter (oh, el blogueo se muerde la cola), pero ¡qué gran cinco de noviembre para recordar! Un día histórico. Si no por otra cosa, porque algo, al menos una cosa, una persona, ha cambiado. Y por el ambiente que se respira.

    Si me pongo poética voy a sonar antisistema: no me hagáis caso, el mensaje debe sonar esperanzador.  ¿No os dan ganas de, no sé, lanzar fuegos artificiales? Aunque luego veamos todo derrumbarse…

    Dan ganas de celebrarlo yendo a V de Viñeta, pero nooo, comprar más cómics este mes nooo. Nota: El avatar es de esta colección de Smashing Magazine.

  • Fotos, fotos de buena tinta

    Codo con codo (literalmente) con Puebla. ¡Atención a las plumillas y los tinteros!
    De todos estos señores con barba, yo soy la de rojo.

    Ya ha publicado Puebla las fotos que tiene del taller de plumilla De buena tinta (más fotos en su blog). Yo la verdad, he acabado completamente encantada con lo que he aprendido y la gente que he conocido. También y con pasar cuatro días seguidos dibujando una hora y media diaria, que se nota. Quién sabe, quizá dentro de diez años no sólo sea capaz de copiar esos increíbles dibujos de Jim Borgman de manera pasable, sino quizá, sólo quizá, pueda sacar las imágenes que tengo en la cabeza a un papel. Claro que si pudiera elegir quién ser y qué dibujar, elegiría a Bill Watterson. Por cierto, merece la pena leer este texto que escribió Watterson cuando yo todavía iba al colegio: Some thoughts on the real world by one who glimpsed it and fled.

    Mientras, disfrutad con las fotos. Por cierto, en la siguiente sale Pepe Albaladejo, el fotógrafo que nos hizo estas fotos cuando María se incorporó a la agencia de traducción el año pasado (incluyendo la que tengo puesta aquí en el blog). Es difícil que los fotógrafos salgan en las fotos, ¡pero esta vez le han pillado!
    Puebla le estaba dibujando a él, creo recordar.
    Manu Puebla dibujando

  • Irse a Cuenca, o irse de Cuenca

    Vicky Cristina Barcelona

    Hace unos días estuve en Cuenca y, preguntando por un restaurante a la chica de la caseta de turismo, me dijo textualmente: “Si yo me estuviera muriendo nunca vendría a Cuenca”. Me resultó sorprendente que soltara esa frase sin venir a cuento… (…) Arturo Kortázar, Bilbao.

    (…) A mí me hizo pensar mucho lo que me dijo un médico: yo no se lo digo nunca, les pregunto para qué quieren saberlo. Me dicen que, si van a morir a los cuarenta, necesitan saberlo para cambiar de vida. Tienen que tomar decisiones: casarse o no, estudiar latín o gastarse los ahorros, volver a Zaragoza o irse a vivir a Cuenca. El médico les respondía: si de verdad quiere, cambie de vida ahora. Se va a morir igual, de Huntington o de otra cosa, y no sabe cuándo, así que no pierda el tiempo. Si de verdad no quiere morir en Cuenca, no vaya. Si quiere dilapidar su fortuna, dese prisa. La único cierto es que la muerte llega en cualquier momento, no espere al resultado de un análisis para vivir de verdad su propia vida. Hay que escapar de Cuenca de inmediato, si uno no quiere morir sin haber vivido.

    Cartas con respuesta, de Rafael Reig, en el diario Público

    Todo es mentira«¡Me voy a Cuenca!» repetía Coque Malla en Todo es mentira. Desde entonces la frase forma parte de mí. También la sensación de que Penélope Cruz puede matarte simplemente gritando. La frase me voy a Cuenca ha sobrevivido a otras cosas que se supone que pasan en la película pero yo no recuerdo: como que la protagonista se llama Lucía (como mi hija); o que es traductora (como yo). Si queréis ver una versión actualizada de Pe haciendo más menos el mismo papel, dirigíos al pase más cercano de Vicky Cristina Barcelona: en cierto modo, pensaba ayer, la película también va de Irse A Cuenca.

    Y no es que olvidar sea raro en mí: por ejemplo, mientras leía el texto sobre Cuenca sí, Cuenca no, ayer era el día del traductor. ¡Felicidades traductores, con un día de retraso y 364 de adelanto! Ejem, problema solucionado.

    También pensaba, bueno, si me estuviera muriendo, estaría haciendo lo mismo: no cambian mis decisiones sobre casarme, estudiar latín, dilapidar mi fortuna mis ahorros, no volver a Zaragoza (para mí, el aeropuerto de Atlanta), o irme a Cuenca (a Cartagena, en mi caso). Pensar esto me da una cierta tranquilidad.

    ¿Estoy haciendo lo que quiero hacer en el sitio en el que quiero estar?

    Sí.

    En estas cosas pensaba ayer mientras dejaba sin escribir el artículo sobre que si San Jerónimo y si la Biblia traducida por aquí y happy translators day to you por allá. Quizá he fallado a los que me han puesto el nº 168 en esta lista de los mejores blogs sobre lenguaje/idiomas (¿¡estoy en una lista de blogs!? ¿¡hay alguien leyendo!? 🙂 ¡hola!). A ver si el año que viene no me pongo reflexiva cuando es hora de escribir, y llego al top 100.

    Pensaba también que ni Cartagena, ni Cuenca, ni Oviedo, ni Barcelona, son Nueva York. Pero si los mira Woody Allen, sí que son su Nueva York. La ciudad de la que huyes está dentro de ti, decía Cavafis (más o menos).

    Estoy contenta con Cuenca, con mi Cuenca. Más me vale, porque no puedo entrar ni salir de ella: la llevo dentro.

  • Un vistazo a mi mesilla de noche

    Life of Pi, by Yann Martel: ilustración de Tomislav Torjanac

    A lo que hay encima, que es lo más interesante: libros, libros, y más libros. Llevo un tiempo queriendo escribir sobre el caótico batiburrillo curioso conjunto libros junto a los que duermo, y a veces incluso, leo. Sin embargo, van cambiando a menudo y normalmente no me parece que sean material de blog, por decirlo así, porque llevo mucho retraso con respecto a los libros que quiero leer y para cuando los he leído, está prácticamente todo dicho sobre ellos. Quizá la validez de esto, como mensaje, sea que a través del conjunto de ellos digo algo sobre mí. Aquí van, pues, mis libros para estos días de lluvia:

    • Life of Pi, de Yann Martel (Man Booker Prize 2002, bla, bla, bla, crítica del NYT). Oh, este libro es buenísimo. Lo recomiendo mucho y cuento poco. Baste decir que va de un curioso naufragio: que está muy bien escrito; que es original; que nada de lo que dice me ha dado una patada ideológica en el hígado; y que te trata muy bien como lector. Si lo regalara a alguien, no elegiría el que tengo yo, sino la versión ilustrada de Tomislav Torjanac, porque las ilustraciones realmente me han impresionado. La otra opción sería comprarme yo el bonito quiero quiero quiero ilustrado y regalar el cutre de bolsillo que tiene una historia conmovedora de espera en un aeropuerto… hmm…
      • Qué me ha llegado: el sentirme identificada con el libro, y además en un momento concreto: náufraga en un aeropuerto, frente a la puerta que decía: sala de meditación.
      • (Antes de cruzarla me imaginaba una gran sala inespecífica, con moqueta, luces bajas, donde, efectivamente, se pudiera meditar, hacer yoga, pensar sin ruido. Al cruzarla me encontré frente a tres puertas, al estilo de la segregación por género de los cuartos de baño y aproximadamente igual de acogedoras. Tenían una cruz, una estrella, y una ¿luna? No sé, había sandalias al lado, en un pequeño estante. Anécdota: la única que estaba cerrada y vacía era la de la cruz. De repente me sentí aún más triste, y me fui.)
    • La guía de París de Lonely Planet.
      • Bah. La elegí porque, debido a una serie de catastróficas desdichas, (que incluye comprar 6 billetes y usar 2), mi estancia iba a durar sólo tres días y por prudencia sería más low cost. Normalmente elijo la de DK o El País Aguilar, y tengo, así de un vistazo en primera fila de la estantería, Vienna, Budapest, Greece: Athens and the Mainland y Berlin de DK y España y Roma de El País Aguilar. Estas guías hacen muy bien la parte del arte y la historia: la fotografía es preciosa y están bien ilustradas. Tienen planos en 3D para pasear y que te orientes en los museos. Sin embargo, en cuanto a gastronomía, su enfoque suele ser ciertamente en el Bulli se come bien, no se lo pierda, lo cual si bien es cierto, no es muy práctico. Especialmente cuando ya has superado el presupuesto del viaje y todavía estás esperando en el aeropuerto. Así que con una en cada mano, en un autoservicio de libros de Barajas me llevé la de Lonely Planet esperando una lista de sitios en los que se pudiera comer rico y razonable, ver los sitios obvios, pasar una tarde en el Louvre, y fin.
      • Lo bueno: sí que los contenía.
      • Lo malo: necesitabas ir al menos a tres páginas distintas para localizarlos en el plano. Pasé más tiempo perdida por la guía que perdida por París.
      • Conclusión: si no hubiera apuntado en el plano las recomendaciones personales de un pintor venezolano que conocí en el Louvre, la regalaría.
    • El lunes lo pasé enterito en Charles De Gaulle, experiencia que debo agradecer a una huelga de trenes. Pero aproveché, y eso mejoró muchísimo el día, para leer No valgo para vender, de Eloísa Martínez Santos (Ediciones Obelisco, Madrid 2007, ISBN: 978-84-9777-385-0, 192 páginas).
      • Qué andaba buscando: un libro que me explicara por qué todo el mundo vende con naturalidad y comodidad, menos yo.
      • Lo que descubrí: que mucha gente, como yo, tiene sentimientos contradictorios respecto a la actividad y profesión de las ventas. Que hay muchísimas cosas que estaba haciendo bien. Que es común, que se puede superar y que, como todo, es cuestión de trabajo y sinceridad. La verdad es que me animó mucho y ya lo he incluido en la biblioteca de Matiz (nota mental: publicar una foto, de cerca, de la estantería de la oficina).
      • Lo mejor: el entusiasmo contagioso de la autora y los consejos de sentido común.
      • Más: aquí hay un artículo de la autora que es prácticamente un resumen del libro. Va al grano, pero claro, ya no están las citas memorables ni las anécdotas divertidas.
      • Mi resumen: el mejor curso de ventas que he hecho. Coste total: 11€.
    • El siguiente que voy a leer sobre ventas: 12 pilares de la venta, de Barry Farber. Opinaré… cuando lo haya leído, claro. (Empresa Activa, 2005, ISBN: 84-95787-86-5, 217 páginas).
    • Shogun, A novel of Japan, de James Clavell. Un clasicazo (de 1975, el año: de 1152, las páginas) que me está encantando, prestado por María. Como me ha hecho saber con claridad y firmeza que aun siendo un libro de bolsillo le tiene cariño y es especial, lo tengo forrado con las tapas de una revista vieja de la Asociación de Jóvenes Empresarios de Murcia, que pone:Jóvenes empresarios: talento y motivación. Es un extraño recordatorio… y oye, es papel satinado mate de alto gramaje que de otra manera iba directo al contenedor azul. (Tercera edición, Dell 1986, ISBN: 0440178002, 1152 páginas de placer).
    • La semana laboral de 4 horas, de Timothy Ferriss. (RBA 2008, ISBN: 978-84-9867-205-3, 367 páginas). Porque si consiguiera trabajar 20, ya sería un éxito. Me gusta del libro los consejos prácticos para guiarte y guiar tu empresa por objetivos, y por objetivos además tangibles. [publicidad subliminal ON] ¡Ejecutivos del mundo, subcontratad la traducción! [publicidad subliminal OFF] Está traducido además por una compañera de lista de traducción, María Rodríguez de Vera. Por cierto, gran trabajo. 🙂
    • Adiós Cataluña, de Albert Boadella. Mi madre, en su infinita sabiduría, me ha prestado este libro de y sobre el fundador de Els Joglars. Libro en el que, como al parecer es su costumbre, no deja títere con cabeza en ningún frente. Me están gustando sobre todo las anécdotas en las que reproduce cartas que ha escrito. Soy gran fan de las cartas que dejan las cosas en su sitio con humor, y en general de todo género extremadamente bien escrito. Tengo además gran simpatía por los que se lanzan de cabeza contra los camiones de dieciséis ejes de lo establecido, y, además, se lo pasan bien. Esto en mi opinión lo tiene en común con Timothy Ferriss, con el mérito añadido de llevar toda la vida en ello y enfrentarse a gobiernos, oposición de turno, medios de comunicación y poder religioso. (Espasa Calpe 2007, ISBN: 9788467026351, 284 páginas).
    • Professional English in Use: FinanceSi pensábais que la ratio de friquismo lingüístico de este artículo era más bien baja, pensad de nuevo. De Cambridge University Press:

      Mi idea es no sólo aplicarlos a mi trabajo actual, sino también usarlos en Matiz como referencia para que podamos no sólo aplicarlo, sino explicarlo de manera sistemática, clara, y concisa.

    Mirándolos, casi tengo ganas de que llueva unos días más. Casi.
    Espero que os haya gustado cotillear en mi mesilla… ¿qué tenéis vosotros?

  • Interpretando en el IV Foro Democracia y Cooperación

    IV Foro Democracia y Cooperación

    Aquí estoy en Cáceres, de parte de Matiz, interpretando y coordinando intérpretes en el IV Foro Democracia y Cooperación, organizado por IEPALA y Aupex. Estoy convencida de que va a ser (ya está siendo) más que interesante, tanto por el prometedor equipo de intérpretes como por la gran variedad de ponentes y organizaciones, procedentes de tres continentes distintos. Quizá incluso conozca más gente, parece ser, que estuvo en Managua en 1981 (la primera y última vez que estuve yo). 🙂

    Seguiremos informando.