Categoría: lingüística

  • ¿Hay algún test libre normalizado para evaluar traductores?

    Hoy empiezo de verdad a publicar las preguntas que me hacen por correo electrónico (que siempre contesto, aunque a veces tarde un poco).

    La última puede que beneficie a alguna agencia de la competencia, así que lo justo será que beneficie (si sirve) a todas las que hubieran querido hacer la misma pregunta.

    Primera pregunta de la (virtual) saca de correo:

    ¿Hay algún test normalizado para evaluar traductores? Libre (sin tener que pagar licencia) preferiblemente?

    Mi respuesta:
    No, no hay ningún test normalizado, porque no hay un resultado preferible normalizado.

    Dependiendo de para qué quieras al traductor, buscarás unas cualidades u otras. Dicho esto, hay entidades que dan certificados a los que puedes asignar mayor o menor valor dependiendo de para qué estés
    seleccionando al traductor. Actualmente en Europa el estándar de medición de lo adecuado de un traductor para la UE es la EN15038, que requiere (entre otras cosas):

    • licenciados en traducción e interpretación, o grado equivalente de
      su país de origen,
    • o con una cualificación distinta en otra especialidad, y experiencia
      equivalente en proyectos profesionales de 2 o más años,
    • o bien con experiencia documentada de al menos 5 años en traducción.

    Te interesa que esa formación o experiencia sea en el mismo campo en el que pondrás al traductor a trabajar.

    Aparte, hay entidades que certifican ciertas habilidades en traducción, como por ejemplo:

    Con más datos puedo ayudarte de una manera algo más concreta.

    La pregunta clave es:

    ¿Para qué quieres hacer una prueba a unos traductores?

    Respecto a las pruebas de traducción: personalmente estoy más a favor de los pequeños encargos pagados, en situación real, que de las pruebas de traducción. Las pruebas de traducción, aunque no sean remuneradas, no son gratuitas, puesto que requieren gran cantidad de trabajo por parte de la agencia, de todas maneras. Tampoco son realistas, porque tú siempre ayudarías al traductor a dar lo mejor de sí mismo, con glosarios, ayuda, preguntas al cliente, etc.

    ¿Qué os parece? ¿Me he dejado algún recurso obvio, algo que debería haber tenido en cuenta?

  • A dos letras del Nobel

    comunicacion-us-es

    Hoy era un día normal, hasta que publicaron la noticia. Se sabe desde hace bastante y ya se han hecho eco de ella en otros blogs, explicándolo bien, como en el de Manuel de León, Matemáticas y sus fronteras (30/08/2009). En Hyderabad 2010, en el Congreso Mundial de Matemáticos, habrá no cero, no uno, sino dos españoles, y uno será una, Isabel Fernández, y el otro será Pablo Mira (habitual coprotagonista de este blog). Se celebra cada 4 años desde 1897 y es el congreso, el de las medallas Fields, el equivalente al Nobel para Matemáticas.

    (Nobel de matemáticas no hay, porque al parecer el Sr. Nobel se opuso con todas sus fuerzas a premiar tal cosa, y menos aún después de muerto. Una versión dice que es porque quería que sus premios fueran para avances importantes y prácticos, y él no consideraba así las matemáticas. Otra versión que circula es que a su señora sí que le gustaba mucho un matemático concreto. Seguro que alguien está mejor informado que yo en esto.)

    Continúo: hoy, es portada de la sección de Comunicación de la Universidad de Sevilla (arriba), y tienen una noticia completa, cuyo titular reza:

    La profesora Isabel Fernández, primera española invitada al ICM, la reunión de matemáticos donde se concede ‘su Nobel’

    El diario ADN.es se hace eco de la noticia, con este fantástico titular:

    adn-nobel

    ¡Que alegría, nuestra Isa, con un «Nobel»!

    ¿O no? Por dos letras de nada…

    su-nobel

    Desde que conozco a estos chicos, no me creo ni la mitad de lo que leo en la prensa. Para que luego digan que no hacen falta periodistas  (y de los buenos). Para ser periodista (y para ser traductor) hace falta, primero de todo, saber leer.

  • Sapir-Whorf, Granada, y mi abuela

    Sapir-Whorf y Granada son dos conceptos que giran en este momento por mi cabeza, a tanta velocidad como para ponerme a escribir. Mi abuela es una de las razones de que, aunque hayan girado otras cosas, no haya escrito nada este verano.

    Solisombra, de Ciclocris en Flickr (CC Atribución)
    Solisombra, de Ciclocris en Flickr (CC Atribución)

    Imaginad por un momento a las personas que se sientan a vuestra mesa los domingos a comer. Imaginad que desde que tenéis uso de razón, y con paréntesis que habéis acabado por cerrar, siempre se hubieran sentado a la mesa las mismas personas. Imaginaos ahora que una de esas personas hubiera muerto el pasado día 13, de un cáncer de estómago (de un tumor gástrico).

    Decir que echaré de menos a la única abuela que he tenido [is a fucking understatement] es muy poco. Me siento como si me hubieran cortado un trocito. Creo que todavía no puedo contaros cosas de ella. Era una de las personas más generosas y desinteresadas que he conocido. Cada vez que os ponga comida de más en el plato, cada vez que os diga que os podéis quedar en mi casa, espero estar siendo un eco de lo que ella fue.

    Joder, no puedo escribir más sobre esto. Seguiré con el resto.

    Mañana a las 7 de la madrugada salgo para Granada: llegaré sobre las 10.  Por eso me ha hecho gracia al abrir mi Google Reader esta noche encontrarme estas dos cosas seguidas:

    ¿Por qué me hace gracia lo de Sapir-Whorf? Porque este año hará diez años (¡diez años!) de aquellas clases en la Universidad de Granada sobre Lingüística Aplicada a la Traducción (con este Miguel Vega, no el otro, ni este otro, claro, que tenía 13 añitos) que me entusiasmaron tanto, y me hicieron pensar en investigar sobre lingüística, traducción y la mente humana. Fue una de las clases que más disfruté (junto con la traducción de Trainspotting que hicimos en Traducción Literaria con Ricardo Muñoz, y las fichas de revisión con Dorothy Kelly [cuya versión sólo ligeramente adaptada usamos hoy en Matiz]).

    Algo hizo clic cuando Miguel nos contó lo de la hipótesis de Sapir-Whorf, y después de interminables (lo sé) debates en clase, y de haber pedido un libro para leer más sobre el tema, después de haber tenido una especie de revelación, me di cuenta de que no, que aunque la gente que habla de manera simple parezca entender las cosas de una manera igualmente simplista, no tiene por qué ser una cosa consecuencia directa de la otra (hipótesis Wharfiana fuerte). Aunque ahora me pasa a menudo, tuve que esperar un año para experimentar algo parecido. Fue cuando leí el primer libro de Steven Pinker, en Colonia (tuve que dejar de salir una semana y media para poder comprarlo, menos mal que los primeros de Harry Potter los compraba María). No es poco esfuerzo, en la caja de zapatos el apartamento no había ni compañeros de piso ni tele ni internet.

    La verdad es que sí que empiezo a sonar como mi abuela. 🙂

    Granada es un gran sitio para equivocarse aprender. Y volver a equivocarse aprender más aún.

    En el último año de carrera, ya me interesaba más ver cómo la traducción podría aplicarse a un modelo de negocio justo y efectivo (de ahí lo de formar la primera agencia de traducción de la Universidad de Granada con Quique, José Luis, Belén y los dos Juanes). Yo aquí sigo. Es lo que me da ahora oportunidades de aprender vía ensayo y error momentos de ¡ahá! y de ¡oops!

    Por todo lo anterior me resulta curioso leer esto esta noche, y volver mañana a Granada.

    Os pongo aquí lo que decían de Sapir-Whorf. Y como hoy tengo que poner en el plato más de lo que vais a comer, al final traduzco el párrafo que Languagehat considera más interesante.

    I’ve written about Sapir-Whorf (e.g., here and here) and about the Pirahã (e.g., here and here, and good lord, has it really been five years?), and there’s nothing particularly new in Joshua Hartshorne’s «Does Language Shape What We Think?» in Scientific American, but it’s a nice short roundup of recent developments, and this is a thought-provoking paragraph:

    This suggests a different way of thinking about the influence of language on thought: words are very handy mnemonics. We may not be able to remember what seventeen spools looks like, but we can remember the word seventeen. In his landmark The Language of Thought, philosopher Jerry Fodor argued that many words work like acronyms. French students use the acronym ban[g]s to remember which adjectives go before nouns («Beauty, Age, Number, Goodneess [sic], and Size»). Similarly, sometimes its [sic] easier to remember a word (calculus, Estonia) than what the word stands for. We use the word, knowing that should it becomes [sic] necessary, we can search through our minds — or an encyclopedia — and pull up the relevant information (how to calculate an integral; Estonia’s population, capital and location on a map). Numbers, it seems, work the same way.

    As a side note, Scientific American could use some proofreading. (Thanks, Sarah!)

    [Traducción al español a continuación. No reproduzco las faltas de las que se quejan en la última frase.]

    Esto sugiere una manera diferente de pensar sobre la influencia del lenguaje en el pensamiento: las palabras son reglas mnemotécnicas muy prácticas. Quizá no podamos recordar qué aspecto tienen diecisiete carretes, pero podemos recordar la palabra diecisiete. En su famoso libro El Lenguaje del pensamiento, el filósofo Jerry Fodor argumentaba que muchas palabras funcionan como acrónimos. Los estudiantes de francés utilizan el acrónimo BANGS para recordar qué adjetivos van antes que los nombres (en inglés: belleza, edad, número, bondad, tamaño). De forma parecida, a veces es más fácil recordar una palabra (cálculo, Estonia) que aquello que la palabra representa. Utilizamos la palabra sabiendo que, si fuera necesario, podemos buscar en nuestra mente (o en una enciclopedia) y obtener la información relevante (cómo calcular una integral, la población de Estonia, su capital y lugar en el mapa). Al parecer, los números funcionan de la misma manera.

    ¿Queréis comer más? ¿Y quedaros hasta mañana? ¡Hay sitio! ¡No me molesta!

  • David Lloyd hoy en Murcia, interpreta Matiz 🙂

    En Matiz está todo dicho 🙂

    En Matiz hoy interpretamos a David Lloyd en Murcia y a varias ONGs en Madrid.

     

    David Lloyd en Murcia, interpretado por Matiz

    V de Vendetta

    Hoy está en Murcia capital el dibujante David Lloyd, autor junto con Alan Moore del cómic V de Vendetta. Su conferencia se enmarca dentro del ciclo Cómic Corner (aquí en Murcia Cómic), que ha contado también con la presencia de Luis Royo e Idígoras y Pachi, entre otros. Será esta tarde a las 20:00h en la Biblioteca Regional de Murcia. Os recomendamos esta conferencia, promete estar muy bien.

    Allí estará además interpretando Fabián López para Matiz. Fabián es intérprete profesional desde hace siete años. Su experiencia en el mundo del cómic proviene de sus trabajos como traductor para la editorial Norma, con la que ha publicado títulos como Los archivos de Batman, Los archivos de Superman, The Sandman: Fábulas y reflejos, Hellboy: Odd Jobs, o Batman: Ciudad rota.

    Mientras, cuatro intérpretes más de Matiz (y mañana seremos cinco) estamos en las jornadas de la Escuela de Solidaridad, en Madrid, con participantes provenientes de Italia, Estonia, Brasil, Marruecos, Panamá… y ONGs como Amnistía Internacional Italia o la Fundación IEPALA. Sin embargo este evento no está abierto al público general, así que si queréis ver un intérprete de Matiz en acción hoy mismo, acercaos esta tarde a la Biblioteca Regional de Murcia.

  • Qué hace una traductora al sacar el portátil de la caja

    Estoy estrenando mi flamante mini portátil. Visto que este año no voy a parar entre unos viajes y otros, me he comprado esta mañana un peceñín, como lo llama José Manuel. Es un HP Mini. La verdad es que es muy bonito, y unos mil euros más barato que el otro portátil ligero que me gusta, que es el MacBook Air. Es que soy tontica yo.

    Lo primero que he hecho, como es natural, es abrir el Internet Explorer y teclear getfirefox.com 🙂

    Después de instalarlo y curiosear me sale esta página, sugiriendo que me descargue el corrector ortográfico… con una falta de ortografía. La primera en la frente.

    Firefox se equivoca al venderte el corrector ortográfico

    La explicación de por qué es una falta y por qué es común está en esta entrada del Panhispánico de Dudas.

    Después he probado el programa que trae para sacar fotos, y aquí no es que haya echado de menos el PhotoBooth de los Mac, es que le han puesto un programa que no cabe en la pantalla y en el que además no puedes pulsar los botones si no cambias la barra de programas de sitio. Otro fail gordo, vamos:

    El botón invisible
    Oops, es difícil pulsar botones que no ves. Pero ¿a que es mono?

    Mientras hacía esto me he dado cuenta de que también necesito el Picasa, el Skype, el Gtalk, un antivirus, un antispyware… así que nada, directa al Google Pack.

    Da miedo Google, últimamente.

    Si buscas Google y miedo (en Google) salen 2,7 millones de resultados.

    Pero esto no significa nada.

    A lo que iba.

    Doble autorretrato
    Doble autorretrato

    ¿Qué debe (o es práctico que tenga) el ordenador de un traductor? ¿y qué te has puesto?

    A ver, escribo una lista básica por si le es útil a alguien, no pretende ser exhaustiva. Asumimos que no va a estar conectado el 100% del tiempo, y por tanto, no siempre va a poder utilizar aplicaciones online para traducir, facturar y ver el correo. Pero hoy se podría.

    1. Un sistema operativo (bwa ha ha)
      1. Yo: Windows XP. Huyo de Vista, no me acabo de decidir a pagar lo que cuesta un Mac. Linux… dependerá de tus clientes. Yo ahora mismo no puedo cambiarme del todo, pero a veces me tienta. Los dos servidores de Matiz tienen Linux, el de archivos Ubuntu y el de Project-Open OpenSuse.
    2. Un navegador serio
      1. Firefox y Chrome (truco: si tienes dos navegadores puedes abrir dos cuentas de Gmail a la vez).
    3. Un gestor de correo
      1. Mozilla Thunderbird, aunque sea para hacer una copia de seguridad por lo que pudiera pasar.
    4. Un cliente de FTP
      1. Filezilla
    5. Un compresor/descompresor de archivos
      1. 7-Zip
    6. Un paquete de ofimática (compatible con Microsoft Office y OpenOffice).
      1. Los dos. Pongo Microsoft Office siempre por compatibilidad con mis clientes y traductores, y porque es el que funciona con SDL Trados (ver punto siguiente).
    7. Un paquete de Traducción Asistida por Ordenador, para guardar una base de datos con las traducciones realizadas. Esto ahorra tiempo si trabajas a menudo con el mismo tema y para el mismo cliente. Las opciones que me vienen a la memoria de primeras son: SDL Trados, Wordfast y OmegaT. Es preferible que pueda abrir y exportar a memorias compatibles con los demás.
      1. Yo uso Trados porque es más potente y versátil que los otros, a pesar de que sea más caro que Wordfast y decididamente más caro que la opción de código abierto de OmegaT. OmegaT lo probé hace un tiempo y no me convenció demasiado, pero tengo ganas de darle otra oportunidad.
    8. Un antivirus.
      1. Ahora pruebo Norton de nuevo, pero son todos más pesados que una vaca en brazos. Sin embargo, si un cliente te manda algo con virus, es mejor que puedas limpiarlo y no infectes a tus compañeros o a otros clientes, a pesar de que a ti pueda no afectarte (por [1], porque tienes suerte, por lo que sea).
    9. Un programa de retoque básico.
      1. El Gimp y el Picasa van bien, aunque para encargos más profesionales (si los haces, lo sabes ya) necesitarás Photoshop.
    10. Un programa de mensajería instantánea .
      1. Yo uso Gtalk.
    11. Un programa de VOIP (voz sobre IP).
      1. Para las conversaciones de voz, llamadas internacionales y llamadas a 3 uso Skype.

    Y con eso más o menos va bien. Yo también uso:

    • VisualSubSync para subtitular archivos desde cero. El Subtitle Workshop va bien sobre todo para convertir archivos de un formato a otro y para cambiar subtítulos existentes, pero nada gana a VisualSubSync en facilidad para crear subtítulos nuevos y ponerles el número de caracteres correcto, ni siquiera los que cuestan 4.500€. Y VisualSubSync es gratuito y de código abierto. A ver si un día escribo ese tutorial que llevo tanto tiempo diciéndome que voy a escribir.
    • FactuSol y Contasol para facturación y contabilidad. Son de libre distribución. Su modelo de negocio es cobrar por la ayuda y las actualizaciones, y aun así te cuesta sólo una fracción de lo que están cobrando por un programa normal de características similares. La parte fantástica que tienen y que nadie te da es que puedes instalarlos en todos los ordenadores que quieras, como si quieres ponerle una copia a cada uno de tus 200 empleados. Y los datos se guardan en red sin problemas. La otra parte buena para un autónomo es que las funcionalidades que necesitas son tan básicas, que no es estrictamente necesario que lo actualices nunca. En cualquier caso, es cada año más bonito y más práctico. Yo se lo recomiendo a todos los traductores con los que hablo del tema.

    ¿Me dejo algo? ¿qué me recomendais?

  • TGIF ―y cómo salir de esos jardines de viernes

    ¿Qué es TGIF? TGIF son las iniciales de «Thank God it’s Friday», esto es, «gracias a Dios que es viernes». Supongo que en español diríamos más PFEV, «por fin es viernes».
    Como la semana se acaba, aquí tenéis unos consejos (en inglés, de momento) para salir de conversaciones de esas raras de viernes o sábado por la noche…

    Mi resumen es: para llegar a un objetivo concreto en una conversación es importante centrarse en los hechos, no en la metafísica.

  • Cinco maneras de gritar «barato» a todos los vientos

    Los no, no y más no del diseño (1)
    Los no, no y más no del diseño (1)
    Los no, no y más no del diseño (2)
    Los no, no y más no del diseño (2)

    Me he propuesto no publicar cosas feas, pero necesito compartir mi dolor. Todos los días tengo que pasar por este horror camino del trabajo: es la versión en tienda de un hoygan.

    Si quieres que tu tienda, web, o blog grite «barato» a los cuatro vientos, aquí tienes la receta completa, en cinco pasos:

    1. Sáltate letras. Cuando la gente vea «COMPLMENTOS» entenderá «complementos». Hazlo dos veces, en la fachada y en el letrero que sobresale, para que se note que es adrede.
    2. Nunca, jamás, emplees a alguien que sepa escribir el idioma en el que escribe. Cualquier inglés sabe que «ALL THE ARTUCLES TO» significa… hmm… No importa, ¿quién lee los carteles de un metro de ancho? ¡nadie! ¡tú pon 2€ bien grande, y sobran las palabras!*
    3. ¿Acentos? ¡Son artículos mágicos! No pongas ni uno. Si un cartel tiene 4 palabras y 3 llevan tilde, pasa. Los acentos son para los que pueden pagarlos. ¿Qué te han costado esos vinilos de colores, a todo esto?
    4. Utiliza una imagen pixelada de una moneda de dos euros, para que se note que no tenías uno de muestra al que hacerle una foto.
    5. Y por supuesto, usa Comic Sans, pero cháfala bien y fuerza la cursiva, porque… ¡no es lo bastante fea aún!

    * (Esto en realidad es cierto, y podrían haberse ahorrado un 50% del cartel).

    Dedicado a Zor, porque él comprende mi dolor.

  • No Man shall be told how to Spelle, nor to Speake…

    Una reimpresión 😉 del número de The Onion del 6 de octubre de 1783, poniendo a parir a Webster, vía The Language Hat. Me encantan estas partes:

    … and this pompuss, detestible New-England School Marm should be a-Sham’d to assume he is more Qualliflied than his Fellow Man to instruck the Englysh Langguige & defy the Lord’s Will with a pryggish Parlour-Game such as this. What is More, asks the Founding Editing-Master of this News Gazette, How is One Suppos’d To «Look-Up» A Word, to use the curious Parlence of the Dictionarists, when One does not even know how it is Spelt any How? Mark well these Words, Meny a Sensible young Scholar shall pose this Same Question to their Grammer-Profesors in the Countrie’s Leurning-Academyes for Ages to come.

    (…)

    For it is a Guiding Principel, not only of our new Repubblick, but of this Newses Paper, that no Man shall be told how to Spelle, nor to Speake, nor be Bounded by a Ruling that does not Agree with Himm.

    (…)

    And Be Ware, also, of Rogues who try to sell you on a Suppelment’ry Glossarie, or a beastly Thing known as a Thesaurus, as they too are compleatly malnecessary.

    Trescientos años más tarde, leyendo algunos blogs y algunas cosas que no son blogs, parecería que mucha gente (y muchos jefes de redacción) siguen pensando lo mismo.

  • La importancia de saber escuchar

    Una de las cualidades fundamentales que tiene que tener un intérprete es saber escuchar. Es fundamental para el éxito de la comunicación. Parece ser que para ser periodista no hace falta, y uno puede escuchar lo que más le convenga:

    (Presentador de la televisión nacional británica, Eamonn Holmes): ¿Has dicho que eres medio LESBIANA?

    (Salma Hayek, explicando su exótico-no-muy-mejicano-nombre): No, te he dicho que soy medio LI-BA-NE-SA.

    En este este artículo del Daily Mail le disculpan, porque «obviamente» él es de Belfast y «obviamente» Salma Hayek tiene acento mejicano. Y os diré por qué: porque los que informan son también periodistas. Si uno puede (o no) haber cometido un error (¿malintencionado? ¿sensacionalista?) los otros se han sacado un artículo de la manga gracias a él.

    Sin embargo como intérpretes nadie se beneficia de nuestros errores. No tenemos publicidad gratis, y si la hay, es mala. No tenemos el beneficio de la duda, y por supuesto la excusa de los acentos nos la podemos guardar para contarle la anécdota a nuestra abuela. La primera y fundamental parte de nuestro trabajo es saber escuchar, para que nadie tenga luego que decir: uy, perdona, había entendido medio lesbiana.

  • Un vistazo a mi mesilla de noche

    Life of Pi, by Yann Martel: ilustración de Tomislav Torjanac

    A lo que hay encima, que es lo más interesante: libros, libros, y más libros. Llevo un tiempo queriendo escribir sobre el caótico batiburrillo curioso conjunto libros junto a los que duermo, y a veces incluso, leo. Sin embargo, van cambiando a menudo y normalmente no me parece que sean material de blog, por decirlo así, porque llevo mucho retraso con respecto a los libros que quiero leer y para cuando los he leído, está prácticamente todo dicho sobre ellos. Quizá la validez de esto, como mensaje, sea que a través del conjunto de ellos digo algo sobre mí. Aquí van, pues, mis libros para estos días de lluvia:

    • Life of Pi, de Yann Martel (Man Booker Prize 2002, bla, bla, bla, crítica del NYT). Oh, este libro es buenísimo. Lo recomiendo mucho y cuento poco. Baste decir que va de un curioso naufragio: que está muy bien escrito; que es original; que nada de lo que dice me ha dado una patada ideológica en el hígado; y que te trata muy bien como lector. Si lo regalara a alguien, no elegiría el que tengo yo, sino la versión ilustrada de Tomislav Torjanac, porque las ilustraciones realmente me han impresionado. La otra opción sería comprarme yo el bonito quiero quiero quiero ilustrado y regalar el cutre de bolsillo que tiene una historia conmovedora de espera en un aeropuerto… hmm…
      • Qué me ha llegado: el sentirme identificada con el libro, y además en un momento concreto: náufraga en un aeropuerto, frente a la puerta que decía: sala de meditación.
      • (Antes de cruzarla me imaginaba una gran sala inespecífica, con moqueta, luces bajas, donde, efectivamente, se pudiera meditar, hacer yoga, pensar sin ruido. Al cruzarla me encontré frente a tres puertas, al estilo de la segregación por género de los cuartos de baño y aproximadamente igual de acogedoras. Tenían una cruz, una estrella, y una ¿luna? No sé, había sandalias al lado, en un pequeño estante. Anécdota: la única que estaba cerrada y vacía era la de la cruz. De repente me sentí aún más triste, y me fui.)
    • La guía de París de Lonely Planet.
      • Bah. La elegí porque, debido a una serie de catastróficas desdichas, (que incluye comprar 6 billetes y usar 2), mi estancia iba a durar sólo tres días y por prudencia sería más low cost. Normalmente elijo la de DK o El País Aguilar, y tengo, así de un vistazo en primera fila de la estantería, Vienna, Budapest, Greece: Athens and the Mainland y Berlin de DK y España y Roma de El País Aguilar. Estas guías hacen muy bien la parte del arte y la historia: la fotografía es preciosa y están bien ilustradas. Tienen planos en 3D para pasear y que te orientes en los museos. Sin embargo, en cuanto a gastronomía, su enfoque suele ser ciertamente en el Bulli se come bien, no se lo pierda, lo cual si bien es cierto, no es muy práctico. Especialmente cuando ya has superado el presupuesto del viaje y todavía estás esperando en el aeropuerto. Así que con una en cada mano, en un autoservicio de libros de Barajas me llevé la de Lonely Planet esperando una lista de sitios en los que se pudiera comer rico y razonable, ver los sitios obvios, pasar una tarde en el Louvre, y fin.
      • Lo bueno: sí que los contenía.
      • Lo malo: necesitabas ir al menos a tres páginas distintas para localizarlos en el plano. Pasé más tiempo perdida por la guía que perdida por París.
      • Conclusión: si no hubiera apuntado en el plano las recomendaciones personales de un pintor venezolano que conocí en el Louvre, la regalaría.
    • El lunes lo pasé enterito en Charles De Gaulle, experiencia que debo agradecer a una huelga de trenes. Pero aproveché, y eso mejoró muchísimo el día, para leer No valgo para vender, de Eloísa Martínez Santos (Ediciones Obelisco, Madrid 2007, ISBN: 978-84-9777-385-0, 192 páginas).
      • Qué andaba buscando: un libro que me explicara por qué todo el mundo vende con naturalidad y comodidad, menos yo.
      • Lo que descubrí: que mucha gente, como yo, tiene sentimientos contradictorios respecto a la actividad y profesión de las ventas. Que hay muchísimas cosas que estaba haciendo bien. Que es común, que se puede superar y que, como todo, es cuestión de trabajo y sinceridad. La verdad es que me animó mucho y ya lo he incluido en la biblioteca de Matiz (nota mental: publicar una foto, de cerca, de la estantería de la oficina).
      • Lo mejor: el entusiasmo contagioso de la autora y los consejos de sentido común.
      • Más: aquí hay un artículo de la autora que es prácticamente un resumen del libro. Va al grano, pero claro, ya no están las citas memorables ni las anécdotas divertidas.
      • Mi resumen: el mejor curso de ventas que he hecho. Coste total: 11€.
    • El siguiente que voy a leer sobre ventas: 12 pilares de la venta, de Barry Farber. Opinaré… cuando lo haya leído, claro. (Empresa Activa, 2005, ISBN: 84-95787-86-5, 217 páginas).
    • Shogun, A novel of Japan, de James Clavell. Un clasicazo (de 1975, el año: de 1152, las páginas) que me está encantando, prestado por María. Como me ha hecho saber con claridad y firmeza que aun siendo un libro de bolsillo le tiene cariño y es especial, lo tengo forrado con las tapas de una revista vieja de la Asociación de Jóvenes Empresarios de Murcia, que pone:Jóvenes empresarios: talento y motivación. Es un extraño recordatorio… y oye, es papel satinado mate de alto gramaje que de otra manera iba directo al contenedor azul. (Tercera edición, Dell 1986, ISBN: 0440178002, 1152 páginas de placer).
    • La semana laboral de 4 horas, de Timothy Ferriss. (RBA 2008, ISBN: 978-84-9867-205-3, 367 páginas). Porque si consiguiera trabajar 20, ya sería un éxito. Me gusta del libro los consejos prácticos para guiarte y guiar tu empresa por objetivos, y por objetivos además tangibles. [publicidad subliminal ON] ¡Ejecutivos del mundo, subcontratad la traducción! [publicidad subliminal OFF] Está traducido además por una compañera de lista de traducción, María Rodríguez de Vera. Por cierto, gran trabajo. 🙂
    • Adiós Cataluña, de Albert Boadella. Mi madre, en su infinita sabiduría, me ha prestado este libro de y sobre el fundador de Els Joglars. Libro en el que, como al parecer es su costumbre, no deja títere con cabeza en ningún frente. Me están gustando sobre todo las anécdotas en las que reproduce cartas que ha escrito. Soy gran fan de las cartas que dejan las cosas en su sitio con humor, y en general de todo género extremadamente bien escrito. Tengo además gran simpatía por los que se lanzan de cabeza contra los camiones de dieciséis ejes de lo establecido, y, además, se lo pasan bien. Esto en mi opinión lo tiene en común con Timothy Ferriss, con el mérito añadido de llevar toda la vida en ello y enfrentarse a gobiernos, oposición de turno, medios de comunicación y poder religioso. (Espasa Calpe 2007, ISBN: 9788467026351, 284 páginas).
    • Professional English in Use: FinanceSi pensábais que la ratio de friquismo lingüístico de este artículo era más bien baja, pensad de nuevo. De Cambridge University Press:

      Mi idea es no sólo aplicarlos a mi trabajo actual, sino también usarlos en Matiz como referencia para que podamos no sólo aplicarlo, sino explicarlo de manera sistemática, clara, y concisa.

    Mirándolos, casi tengo ganas de que llueva unos días más. Casi.
    Espero que os haya gustado cotillear en mi mesilla… ¿qué tenéis vosotros?