Empecemos por dejar las cosas claras. Hay unos señores a los que les encargamos que hicieran un trabajo, y no solo no están entregando los resultados requeridos, sino que no están haciendo las tareas que presentaron en el proyecto inicial. Eso está mal, y hay que decirles que se vayan a su casa, que vamos a contratar a unas personas diferentes para este encargo. El problema es que se han hecho fuertes en el edificio y los trabajadores de seguridad están a sus órdenes.
El problema es que, sorpresa, esos señores están en el Gobierno, y no se quieren ir.
Responden argumentos con porrazos. Ya se veía venir cuando en Nochevieja compraron un millón y medio de euros en gas lacrimógeno y botes de humo (BOE).
¿Cómo hacer que un Gobierno te escuche? Si yo tuviera la clave, no estaría dedicándome al tema de las traducciones juradas por internet. Pero a lo que íbamos.
Hasta ahora me había tomado mi puesto como de servicios mínimos (¿no somos tan imprescindibles los traductores?). La jefa siempre es servicios mínimos, o eso me enseñaron mis padres. Es lo que permite a los demás irse y que no se hunda el barco. Pero ha llegado un momento en el que siento que tengo que tomar cartas en el asunto, o al menos dar ejemplo, o algo. Como persona no puedo dejar que pase como un día más.
Yo defiendo las protestas pacíficas, y estas medidas que yo voy a tomar, aparte de escribir esto puesto que aún puedo, lo son:
Si no fuera por este último punto, podría ser uno de los días más productivos de mi carrera XD
PD: He descubierto que hay una web de empresarioscontralosrecortes.com y un facebook.
¿Y vosotros, qué plan tenéis para mañana, 14 de noviembre?
¿Para qué sirve tener una sociedad? Para que los fuertes protejan a los débiles. Para que los que sí pueden ayuden a los que aún no pueden o ya no pueden. ¿Qué es lo que más me indigna del Gobierno de España hoy? Que le da la vuelta. Se comporta como una gran mafia que abusa
Llevo unos días queriendo escribir un post diciendo que no me recortarán las ganas de reír, pero paradójicamente, no estaba de humor.
Creo que mentalmente me resisto a la idea de dejarme llevar por la corriente general de ¡es el Apocalipsis, el fin del mundo, los mayas tenían razón! Hoy os explico qué pasa por mi mente.
El día de la nevada del 83 fue el que me mudé a Murcia por primera vez. Mi padre había conseguido trabajo (en Maristas, enseñando filosofía) y yo aún era hija única. Fue el día siguiente a su cumpleaños. Dos chavales de 25 años con una niña pequeña veían sus cuatro muebles llenarse de nieve
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