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  • Todavía te queda plazo si quieres ser jurado…

    Luz en el Panteón de Adriano,  Roma

    Si quieres ser traductor jurado, me refiero. Oficialmente, intérprete jurado del Ministerio de Exteriores. El lunes pasado no, el anterior, salió en el BOE la convocatoria para este año de las pruebas del Ministerio para aquellas personas que quieran serlo y reúnan los requisitos exigidos, a saber, que

    1. [Sean] mayores de edad.
    2. [Posean] el título español de Diplomado Universitario, Ingeniero Técnico, Arquitecto Técnico u otro título español equivalente a diplomatura o licenciatura, o un título extranjero que haya sido homologado a alguno de los antes indicados o al grado académico de diplomado o de licenciado por el Ministerio de Educación, Política Social y Deporte de España.
    3. [Posean] la nacionalidad española o la de cualquier otro Estado miembro del Espacio Económico Europeo.

    Por supuesto, hay que saber alguna lengua oficial de las reconocidas por las Naciones Unidas. Ellos dicen también extranjera, pero incluyen al gallego, catalán y euskera… curioso en un texto gubernamental. Pero no me voy a meter más con ellos en un mes (por ejemplo).

    Si encuentran a alguien para ser tu tribunal, te harán el examen. Como siempre, es un problema de ver quién le pone el cascabel al gato. Y como os podéis imaginar, en absoluto hay traductores jurados de todos los idiomas, porque como ya he dicho, lo de todos los idiomas es sólo una forma de hablar. (Que por cierto, tengo un cabreo que ya os contaré…) A seis de mayo de 2008, hay intérpretes jurados de alemán, árabe, bielorruso, búlgaro, catalán, checo, chino, croata, danés, esloveno, finés, francés, gallego, griego, hebreo, húngaro, inglés, italiano, japonés, latín, macedonio, neerlandés, noruego, persa, polaco, portugués, rumano, ruso, serbio, sueco y ucraniano.

    Hay 20 días naturales desde el día siguiente a la publicación, así que todavía hay tiempo. Las tasas no son gran cosa (36,06€ por idioma) y no hay que presentar mucha documentación. ¡Animaos! Os cuento cómo va el examen.

    El primer grupo de pruebas es un examen escrito de dos horas y otro de noventa minutos.

    1. La primera prueba consistirá en la traducción al castellano, sin diccionario, de un texto de carácter periodístico o literario.
    2. La segunda prueba consistirá en una traducción del castellano a la lengua extranjera, sin diccionario, de un texto de carácter periodístico o literario.
    3. La tercera prueba con una duración de noventa minutos, consistirá en una traducción al castellano, con diccionario, de un texto de carácter jurídico o económico.

    Esta parte es eliminatoria, por orden de las pruebas. Si las pasas, te admiten a la siguiente:

    • En la cuarta prueba el candidato deberá acreditar a satisfacción del Tribunal su capacidad de comprensión y expresión oral en la lengua de que se trate. Al efecto, el candidato deberá resumir oralmente un texto escrito que le será entregado por el Tribunal y comentarlo respondiendo a las preguntas que sobre el mismo le sean formuladas.

    Si eres de los que necesitan apoyo grupal, por TRAD me he enterado hoy de la existencia de un grupo de Yahoo! de otros traductores (aunque no necesariamente porque no lo exige ningún requisito, atención) que quieren presentarse al examen. Y eso es todo.

    Voy a acabar titulando mi blog «conversaciones con María», pero en fin. Conversación con María mientras escribía este mensaje:

    —¿Has hecho el presupuesto de esta mañana, o lo hago yo?

    —Nada, acabo con esto y me pongo. A ver si se presenta más gente a lo de traductor jurado…

    —¡Y así no te tienes que presentar tú! No, en serio, ¿por qué no te presentas?

    Hmm… es una buena pregunta. Creo que tengo una respuesta, y es una razón diferente a la que tenía cuando no hice los créditos que debería haber hecho en la facultad para que me lo dieran automáticamente (por cierto: error. Debería haberlos hecho). Creo que ya estoy dedicando y planeando dedicar demasiado tiempo a cuestiones prácticas como para plantearme algunas más que no sean imprescindibles.

    Lo próximo que haga debe ser completamente (o casi) inútil para mí. Me refiero a cosas como estudiar Bellas Artes o diseño, aprender a cantar (jazz, por pedir), seguir bailando tango o aprender maquillaje profesional.

    A medio camino entre lo bonito y lo útil podría hacer el posgrado de Traducción Audiovisual de la Autónoma o estudiar y sacarme por fin el Zentrale Oberstufenprüfung del Instituto Goethe (el alemán es como ese viejo amigo al que siempre estás a punto de llamar: y de verdad quiero hacerlo).

    Si supiera lo que me conviene de verdad, haría un buen MBA.

    Pero mientras, lo digo en serio, presentaos al examen de intérprete jurado. Que nunca viene mal.

  • Este domingo es…

    Foto de darbchapster, en Flickr

    Este domingo es Pentecostés, le comentaba hace un rato a mi compañera María.

    —¿Y por qué es eso relevante? —me contestaba ella.

    —Porque en cualquier momento puede abrirse una ventana, y a través de ella pueden entrar grandes lenguas de fuego, posarse sobre nuestras cabezas, y darnos la capacidad de hablar todas las lenguas del mundo.

    —Deberías escribir sobre eso.

    —Sí, y podría decir: «y mientras esperáis este feliz momento, en Matiz proporcionamos un servicio muy parecido».

    Fuera de bromas, el fenómeno bíblico que forma parte de Pentecostés se llama xenoglosia. Aunque un fenómeno parecido (sin las lenguas de fuego, claro) está documentado en tiempos actuales, aún no se ha probado científicamente que el idioma en el que parece que hablan lo sea en realidad. Esto se suele deber a que en ese momento no hay presente un hablante nativo del supuesto idioma:

    —Sí, sí, y se puso a hablar en en bengalí coloquial.

    —No, era más bien afrikaans culto.

    —Estoy parcialmente de acuerdo contigo, pero yo diría que era más bien neerlandés.

    A menudo me encuentro con personas que parecen creer esta hermosa historia. Sin embargo, no comprenden lo milagroso del asunto: en su mente, todos los idiomas se aprenden instantáneamente y sin esfuerzo, se diría que también gracias al Espíritu Santo. Por desgracia, salvo intervención divina directa, no es así, y normalmente es necesaria una inversión en esfuerzo y tiempo que puede durar entre cinco y diez años por idioma. Esto por supuesto varía dependiendo de varios factores por nombrar algunos:

    • Tu edad. Si eres un niño, aprenderás el idioma. Y punto. Probablemente, en mucho menos de cinco años. O de dos. Un libro muy interesante al respecto es El instinto del lenguaje (The Language Instinct, de Steven Pinker, ISBN del español 9788420667324).
    • Cuánto se parece tu idioma al idioma que intentas aprender. Por ejemplo, para un español no es lo mismo aprender catalán, italiano o portugués que alemán, japonés o sueco. Hay puntos extra de dificultad si además tiene otro sistema de escritura.
    • El método de enseñanza que utilices. Porque hay métodos y métodos, y algunos son francamente contraproducentes.
    • Cuántos idiomas has aprendido formalmente antes. Esto tiene que ver el punto anterior. Una vez que has aprendido un idioma es mucho más fácil aprender el siguiente. Personalmente, recuerdo haber sentido una especie de desbloqueo cuando por fin comprendí que las cosas podían escribirse en distinto orden, y leerse de diferentes maneras. Parece una tontería, pero para la siguiente vez ayuda. Tu conocimiento de la gramática es más profundo, y estás más abierto a las distintas maneras de expresar las cosas. Otras reglas que hayas aprendido podrán además aplicarse al idioma nuevo. En ese momento ya sabes que habrá verbos auxiliares, irregulares, separables, casos gramaticales, y que las excepciones tontas pueden ser la diferencia entre comunicarle a alguien lo que quieres decir y ser el chiste que contarán a sus nietos.

    [Más fotos chulas de fuego, como la de arriba de Darbchapster, pero de otros autores]

    Jeff BaucheThe trialhttp://farm1.static.flickr.com/183/421526450_b5abde77ed_s.jpgtallmonkee