Nicaragua, con tus propios ojos (III): poesía, Darío y Borge

Decíamos ayer, que nosotras no comprendíamos qué fascinaba tanto a Roberto Sáinz la casa en la que creció, hasta que la vimos. Le habían puesto el nombre del gran héroe nacional: Rubén Darío, el padre del modernismo (este poema, Divagación, gustará a los traductores del público). Para el resto:

Lo fatal

Dichoso el árbol, que es apenas sensitivo,
y más la piedra dura porque esa ya no siente,
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo,
ni mayor pesadumbre que la vida consciente.

Ser y no saber nada, y ser sin rumbo cierto,
y el temor de haber sido y un futuro terror…
Y el espanto seguro de estar mañana muerto,

y sufrir por la vida y por la sombra y por
lo que no conocemos y apenas sospechamos,
y la carne que tienta con sus frescos racimos,
y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos,

¡y no saber adónde vamos,
ni de dónde venimos!…

—Lo saqué de: Lo fatal, Poemas de Rubén Darío

Nicaragua es un país que adora la poesía e idolatra a los poetas.

En ese sentido es un poco como Granada. Ya nos decía Ricardo Muñoz en clase: en Granada [hablaba de España], tienes suerte si eres el mejor poeta de tu patio de vecinos.

Todo esto nos lo había contado algo antes de ver los monumentos de los revolucionarios.

Flash forward hacia Granada

Roberto Sáinz, ex viceministro de Educación de Adultos, nos enseñaba los monumentos a los revolucionarios y nos dijo que todo granadino (de Granada, Nicaragua) dice haber nacido en la calle de la Calzada. Así que voy a hacer un pequeño flash forward y os la voy a enseñar.

Empezaré diciendo que Granada, Nicaragua, es preciosa.

Aquí comienza la calle de la Calzada.
Aquí comienza la calle de la Calzada.

Esto es lo que ves si avanzas hacia el lago. Es una calle peatonal, llena de cafés, restaurantes, terracitas…

Hablando con Jeffrey McCrary (más sobre él, más tarde), en Granada (Nicaragua) con mi camiseta de la Universidad de Granada (España).
Hablando con Jeffrey McCrary (más sobre él, más tarde), en Granada (Nicaragua) con mi camiseta de la Universidad de Granada (España).

Y de repente, el Hotel Darío

Roberto nos contaba con orgullo que el Hotel Darío había sido su casa. ¿Qué era tan especial? Pues… vaya. Sí.

Hotel Darío, Granada, Nicaragua
Hotel Darío, Granada, Nicaragua

Aquí vivían 27 personas, 20 de su familia y 7 de servicio. El mundo es un pañuelo y Nicaragua es, además, muy pequeña. Eran diez (¡10!) hermanos, y la revolución les separó también ideológicamente, en un sentido y en otro (puede leerse sobre eso en este libro que ya cité).

Vista desde la puerta hacia el patio del Hotel Darío
Vista desde la puerta hacia el patio del Hotel Darío

(Madre mía, aquí parece que hay un modelo en 3D).

Mis fotografías no hacen justicia a la belleza y paz del lugar. ¿Es que todas las Granadas te obligan a volver, volver, volver?

Borge

Uno de los pocos murales que vi, a pesar de que me habían dicho que vería muchos. Estos son Carlos Fonseca, Daniel Ortega y Borge. ¿Quién falta y quién sobra? Ja.
Uno de los pocos murales que vi, a pesar de que me habían dicho que vería muchos. Estos son Carlos Fonseca, Daniel Ortega y Borge. ¿Quién falta y quién sobra? Ja.

Pero estábamos hablando de los monumentos a los revolucionarios.

Monumento a Carlos Fonseca, Managua, 1980
Monumento a Carlos Fonseca, Managua, 1980: Carlos es de los muertos que nunca mueren.

¿Qué pasa con vuestros indignados? Nos preguntó Roberto Sáinz. Él estaba indignado por la piñata (la corrupción y robo desde el gobierno sandinista en los 80, cosa que ha sucedido a mucha mayor escala en España). Estaba orgulloso de la futura ley de protección a la mujer (contra la violencia «de género» digamos, pero eso contra la violencia a la mujer). La situación de la mujer en Nicaragua es precaria, en parte, porque el 27% de las nicas de entre 15 y 19 son madres ya. De pasada, mencionamos a Borge.

Vaya un personaje, Borge.

Managua, 1980
Managua, 1980. Mi padre le da la mano durante un concierto de los Godoy.

Así describe el propio Borge esa época, en varias entrevistas:

Borge en el ABC

«Habíamos llegado al poder cubiertos con un aura de santidad. Éramos ‘los muchachos’, héroes del pueblo que habíamos liberado. Pero luego vino la guerra [frente a la insurgencia contrarrevolucionaria apoyada por Estados Unidos: la Contra], las presiones, la crisis económica y los errores, y los héroes que éramos nos convertimos en reyes. Hubo un grado de arrogancia de los miembros dirigentes del FSLN, que teníamos tanto poder que la gente nos miraba como reyes, y nosotros actuábamos como reyes. No siempre fuimos consecuentes con la responsabilidad histórica que teníamos con la Revolución», declaraba en 2009 a ‘El nuevo diario’.

ABC, 1 de mayo de 2012 (los destacados son míos).

Borge en el Diario de Cuba

En 2006 fue acusado, junto a Ortega y otros líderes sandinistas, de genocidio y crímenes de lesa humanidad ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de la Organización de Estados Americanos (OEA) por delitos supuestamente cometidos también en los años 1980 contra comunidades indígenas asentadas en el Caribe de Nicaragua.

En una entrevista concedida a La Prensa en años recientes, Borge se quejó de que solamente se mencionaban sus errores y no se valoraran otros hechos.

«Nadie reconoce que yo fundé las cárceles de régimen abierto, donde los prisioneros estaban sin custodia y sin reja. Nadie reconoce que yo fundé la cárcel de La Esperanza, de mujeres. Nadie lo reconoce. Nadie lo recuerda. Sólo recuerdan nuestros errores que cometimos, como haber establecido la censura de prensa, que a estas alturas creo que fue un error», dijo.

Afirmó que muchas de las acciones que se le atribuyeron fueron «mandatos» de la Dirección Nacional del Frente Sandinista, integrada por nueve comandantes, entre ellos él. «Yo no podía por mi propia cuenta tomar decisiones», alegó. (..)

«Para una buena parte de los representantes de la Revolución Nicaragüense, Tomás Borge buscó encarnar la corriente libre y el carácter original del movimiento. Pronunció los mejores discursos, tuvo los gestos más grandes y disfrutó del contraste entre su personalidad legendaria y el Ortega introvertido y carente de gracia. Grandioso e impredecible, Borge podía ser severo por un lado y extremadamente generoso por otra. Era un buen amigo de sus amigos», dijo escritora y ex militante sandinista Gioconda Belli, en declaraciones a la AP.

Después de 1990, «tengo la sensación de que él renunció a sus ilusiones revolucionarias. Su lealtad a Ortega fue pragmática y buscó salvaguardar su supervivencia política y económica. Ortega le dio la dimensión de símbolo revolucionario e hizo que se convirtiera en una sombra de sí mismo. Terminó como una figura tragicómica», añadió.

De baja estatura, pero de complexión fuerte, Borge se jactaba de nadar 1.500 metros y de su vigor sexual.

Diario de Cuba

Borge en CNN México

«Voy a morir con la frente levantada, porque he cumplido con mi deber, porque he sido leal a mis principios, a mis compañeros (…) he sido leal a mis amigos, he sido leal a la bandera rojinegra, no tengo otra bandera que esa», dijo meses antes de su muerte, en entrevista televisiva. (…)

Borge fue aficionado a la poesía y la escritura. Es autor de los libros La paciente impaciencia, una obra biográfica que ganó el Premio Casa de las Américas; Un grano de maíz, que ataca las intromisiones de Estados Unidos en Nicaragua y Salinas, dilemas de modernidad, que retrata al expresidente mexicano Carlos Salinas.

CNN México, 5 de mayo de 2012

Borge en La Prensa, una entrevista gloriosa que me gustaría copi-pegar entera

Hace algunos meses, en Panamá, dijo que quiso tanto al escritor argentino Julio Cortázar, que si aquél «le hubiese pedido que hicieran el amor, lo hubiese hecho».

(…)—¿Qué tanto ha cambiado Tomás Borge en los últimos años? Digo esto porque usted antes caminaba un aparataje militar enorme y ahora me lo he encontrado haciendo fila en el cine.

—Ahora me doy cuenta que todo aquel aparataje era absolutamente inútil. Sobrancero. Era una especie de despilfarro del presupuesto. No obstante, a pesar que yo andaba en efecto con ese aparataje, siempre hacía fila para entrar al cine o para cualquier otro menester en el que había que hacer fila. Nunca dejé de hacerla. A mí me estorbaba el aparataje. Algunas veces me escapé. Siempre me localizaron, y era, al parecer, una situación inevitable, la cual agradaba a algunos dirigentes de ese momento, y a otros no. Era una especie de imitación mecánica de los países socialistas. Como los asesores provenían de esos lugares, ellos montaron esos aparatos, que en algunos casos fueron muy útiles.

—Mucho de eso era para simbolizar el poder.

—Probablemente. Algunos incluso sostenían esa tesis, de que el poder requería de una imagen. A estas alturas, con toda la experiencia que hemos vivido, con toda el agua que ha pasado por el puente, me doy cuenta que la imagen del poder real no es esa. El poder verdadero no requiere de vestiduras.

(..)

—Se oía hablar mucho de las correrías de Tomás Borge.

—Siempre se exagera. Yo dije una vez que quería tanto a Julio Cortázar que si él hubiese sido homosexual y me lo hubiera solicitado, yo hubiera aceptado hacer el amor con él, porque lo quería tanto. Pero de ahí no podés interpretar que yo soy homosexual.

—Mucha gente interpretó eso.

—Era una manera de decir cuánto lo quería. Sin embargo… ¿crees que soy homosexual?

—No sé, dígame usted.

—No, no tengo ningún prejuicio con los homosexuales, pero no lo soy. No lo soy. Pero los respeto. A las lesbianas y los homosexuales los respeto.

—¿Lo que dijo sobre Cortázar en Panamá le trajo críticas aquí en Nicaragua?

—No, chistes nada más, de mis compañeros.

—¿Por ejemplo?

—Pues ideay, «no lo sabíamos»… Nadie lo tomó en serio.

La Prensa, 29 de septiembre de 2002 (La Prensa es el diario conservador de Nicaragua, anti-somocista, cuyo director fue asesinado —por orden de Somoza, probablemente—, quemado por la guardia somocista como última orden de Somoza, censurado por Borge, cuya directora, viuda del director asesinado, acabó siendo la presidenta Violeta Chamorro, financiado por la CIA, anti-corrupción, neo-liberal… la historia de La Prensa da para varias películas).

Estábamos frente a los monumentos

El de Carlos Fonseca: «Carlos es de los muertos que nunca mueren».

Monumento a Carlos Fonseca, Managua, 2013
Monumento a Carlos Fonseca, Managua, 2013

Y el de Borge: 30 de abril de 2012.

Monumento a Borge, Managua, 2013
Monumento a Borge, Managua, 2013

Y como os decía el poema de Rubén Darío al principio:

y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos,

¡y no saber adónde vamos,
ni de dónde venimos!…

[Pronto] el relato del viaje, de nuevo, CONTINUARÁ…

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