Día 1, NaNoWrimo 2015

NaNoWriMo es una actividad que consiste en escribir una novela de cincuenta mil palabras durante el mes de noviembre. A pesar de que el nombre de este proyecto estadounidense significa Mes Nacional de Escribir Novelas, su alcance ahora mismo es mundial: uno puede unirse a grupos locales y encontrar apoyo en otros locos que piensan que escribir es duro, evitable, pero aun así necesario.

Tener la necesidad de escribir y escribir no son la misma cosa.

Escribir y enseñarle a otros lo que has escrito, tampoco.

Escribir y publicar… ese salto duele.

Cada año desde, um, siempre, me propongo escribir todos los días… y en cierto sentido gracias a Twitter consigo escribir y publicar y recibir una respuesta BAM BAM BAM antes de darme cuenta de que es mala idea, cuando lo es. Pero al  igual que comer bombones (o: inserte actividades altamente adictivas) no es alimentarse, publicar tuits es el mínimo común múltiplo de la escritura. Así que este año me propuse escribir cincuenta mil palabras con fecha de entrega 30 de noviembre de 2015. Pero empezando en cualquier otro momento del año.

Eso significa que a día de hoy, 1 de noviembre de 2015, ya tengo escritas unas doce mil palabras (treinta páginas de un libro, cincuenta si las imprimes con una impresora). No muy impresionante quizá, pero es algo. De esas, ya se han publicado unas tres mil: mis objetivos para este NaNoWriMo, autodefinido y particular, son:

—Llegar a las 50.000 de mi proyecto «Fill in the Blanks», si cuela. Traducir mi propio contenidom, del inglés al español o del español al inglés, cuenta.

—Publicar algo cada día (que no sea un tuit) de las cosas que tengo ya escritas en este proyecto, o de las que vaya escribiendo nuevas.

—Seguir trabajando en la publicación de mis cuatro relatos más populares anteriores, a saber: «La vaca», «Seis billetes a París», «Un poco de azúcar, un poco de sal» y «Aunque no puedas ver».

Exacto, publicación de los relatos.

Es la típica cosa que se te va de las manos. La idea empezó así. En esta mi nueva web hay una sección de cosas que escribo, y quería ponerle «portadas» a mis mejores relatos del blog, que resulta que en muchos casos son los más largos.

Una de las cosas que sucede con publicar relatos en un blog es que la gente espera poder terminar de leerlos de una sentada, a ser posible entre una y dos paradas de metro. Algunos relatos son más largos, quizá inesperadamente, con lo que el formato blog no les ayuda a que la gente reserve tiempo mental para leerlos.

¿La solución?¿y si los saco en mobi y en ePub? ¿En PDF? Para que la gente se los baje y se haga a la idea de pasar un ratito no corto leyendo.

Ya que tienes el PDF… ¿por qué no sacas un librito?

Sacar un libro es caro, pero añadirle algunas páginas más tiene sentido: incluye varios relatos, merece la pena.

¿En edición bilingüe, ya que están traducidos algunos?

El «ya que» es mortal.

Los avances sobre el tema es que ya tengo:

  • Una portada profesional definitiva (muy chula) para «La vaca» y para «The Cow», hecha por Antonio Márquez.
  • Con mi traducción al inglés de «La vaca» con revisión profesional de Kate Major.
  • Las versiones con maquinación profesional en PDF, ePub y mobi, pendientes de corregir.
  • La portada profesional provisional de Seis billetes a París.
  • Especificaciones de un formato factible para la versión en árbol muerto, que diga, bello, bello y oloroso papel, gracias a Elisabeth Archambauldt.
  • Presupuestos de dos imprentas.
  • Varias opiniones respecto a si merece la pena ponerle ISBN, por Alberto Hah-Salej et al.

Una idea que estoy barajando es abrir un Patreon por si alguien quiere contribuir económicamente a la causa. Si no, este proceso será muy lento y estará condicionado a que consiga pasta de otros sitios para salir adelante.

Hale, «otro palabro».

¿Qué es un Patreon?

Pues es un servicio de micromecenazgo continuado. Es decir, yo sigo escribiendo y publicando cosas normalmente en mi blog, como lo vengo haciendo. Siguen siendo gratis. Y el que quiera las versiones que cuestan más pasta, como en papel, o simplemente echarme una mano con los gastos de subir de nivel, que me ayude a pagarlo.

Así además yo no acabo con trescientos ejemplares de un libro que quieran tener tres personas.

¿Cuál es la diferencia con Kickstarter y demás servicios de ese estilo?

En los demás, haces un proyecto grande y largo para convencer a la gente de que lo pre-compre y así te ayude a sacarlo adelante. Con Patreon, el objetivo no es único, sino que se puede ir contribuyendo a pequeños incrementos o a pequeñas obras (por ejemplo: canciones, cómics, relatos como estos). Hay algunos en los que los mecenas pueden contribuir por cosa y otros que son por mes. Cada mecenas puede establecer también un límite mensual, para que si el artista tiene un mes muy productivo no se te suba la factura más de la cuenta. Yo, por ejemplo, estoy suscrita al de Amanda Palmer.

¿Qué sacan los mecenas a cambio, aparte de la maravillosa sensación de estar echando una mano a alguien cuya obra te gusta?

Pues ya depende del caso y de la contribución: desde salir en los agradecimientos, a acceso antes que nadie a las obras, a objetos físicos (libro, disco, postal, descarga especial) o experiencias (quedadas reales o virtuales, fiestas), además de línea directa con otras personas interesadas en el tema.

No tengo ni idea de cómo irá la cosa. Si me guío por cuántos seguidores tengo en Twitter (el grupo más grande de gente que me supuestamente me lee), quizá haya algunos interesados. En fin, que más difícil todavía, pero merece la pena intentarlo.

Si no sale, seguiré con el plan A que era poco a poco ir sacando yo todo con mis propios medios, que es el plan habitual.

De momento, hoy tenéis esta explicación y «Maths taught me how to share my husband».

¿Qué os parece?

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