La madurez es no quejarse, y otros temas resueltos

¿De qué iba la segunda sesión presencial del curso? Pues iba sobre motivación, creatividad, gestión del tiempo y del estrés laboral. Está claro que a cada una de esas cosas podrías dedicarle tardes enteras (bueno, y tiene su parte a distancia, con muchísimo contenido), pero estoy contenta con lo concentrado que está. ¿Con qué me quedo de esta visita? Con la relación entre la madurez y las quejas.

Me ha gustado el siguiente ejercicio. Toma (aunque sea mentalmente) un lápiz y rellena los huecos con cómo acabarías tú la frase, con cuatro ejemplos de cada:

Tengo que…

Necesito…

No puedo…

¿Fácil, verdad?

Ahora coges la misma lista, y tachas el principio, rellenando con la que te pongo aquí:

Tengo que… Elijo

Necesito… Quiero

No puedo… No quiero

Ahora vuelves a leer tus frases, y si no te encajan, las tachas o las cambias de categoría.

La madurez es estar en la columna del elijo, quiero, y no quiero. Pero una vez estoy en esa columna, dejo de quejarme. Una persona madura no se queja, total ¿para qué? O está en tu poder, o no lo está. O eliges resolverlo, o eliges no resolverlo.

Os pongo (algunas de) las cosas que me han salido a mí:

  1. Elijo tratar más de cerca con proveedores y clientes.
  2. Elijo dedicarme más tiempo a  mí misma.
  3. Quiero cuidarme la espalda, hacer deporte, salir más, desconectar, ver a mis amigos.
  4. No quiero seguir así mucho tiempo.

Otra actividad interesante es hacer una lista de tus temas pendientes, ponerles una fecha, y luego pasarlos a la agenda. De repente  ¡puf! hale, ya está. Ya tienes un plan. Nos dijo que no puedes lleva los temas pendientes en la cabeza, porque pesan mucho, y no te dejan pensar.

También nos comentó la importancia de atender las necesidades básicas, con esta historia que es para mearse de risa (jur jur):

—Una amiga mía se meó encima hablando con el que le gustaba, con tal de no dejarlo un rato, ir, mear, y volver. ¡Mira! menos mal que llevaba pantalón negro, era su época sí más jincha, y no se notó. Luego se liaron.

—¿Pero, el mismo día?

—No, no, fue a ducharse primero.

Da risa pensar en la escena, pero pasa muchas veces en la empresa, no mearte, sino no hacer lo que tienes que hacer (comer, dormir, mejorar los procesos, irte de vacaciones) porque estás hablando con quien quieres hablar, y no lo quieres dejar un momento, y luego volver.

—¡Acha, pá’ una vez que le veo! me decía mi amiga.

Os dejo con cosas que ya tienen fecha en mi agenda, así que si queréis echarme una mano o participar, aquí estoy:

  • Acabar el curso a distancia (jejeje).
  • Formar a mi equipo en el sistema nuevo.
  • Seleccionar a una persona nueva.
  • Aumentar el equipo de traductores.
  • Organizar mejor los procesos.
  • Hacer más cursos de Bellas Artes (como el de ingeniería del papel de Yeray).
  • Cuidarme estilo Garaulet.
  • Cantar.
  • Navegar (confieso que la fecha de éste es diciembre de 2013).
  • Ir al cine.
  • Ir de cámping (antes de que llegue el invierno duro, así que animaos).
  • Hacer deporte.
  • Bailar.
  • Salir.
  • Publicar la web nueva de Matiz.
  • Organizar la fiesta de Matiz en Murcia (¡antes de fin de mes!).

Todo eso ya está encaminado. ¡Qué alivio!

¿Y vosotros, qué queréis tener en la lista de temas resueltos?

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